Por la mañana al despertar, Jacob estaba saliendo del baño, lo mire con esa toalla enredada en su cintura y me pareció extraño.
–Buenos días –me saludó.
–Hola –murmuré cuando se acercó a darme un beso –. No te escuché llegar anoche.
–Sí, ya sabes como es mi madre –rodó los ojos –. Te vi dormida y no quise despertarte.
Me quité la sábana y fui al baño, él no me siguió como todas las mañanas, estaba saliendo cuando lo encontré ya cambiado.
–Debo ir a la oficina temprano –me tomó de los hombr