Mundo ficciónIniciar sesiónAbrió los ojos y giró la cabeza para mirar la silla donde usualmente Kaled vigilaba su sueño, pero no vio a Kaled, sino a Ricardo.
—Hola —le saludó su tío al verla despertar, sonriendo como si nada hubiera pasado.
Ante esta situación y débil como se encontraba, Diana sólo pudo fruncir el ceño y decir con rabia.
—Fuiste tú… siempre fuiste tú… Ahora entiendo porqu&ea