Mundo ficciónIniciar sesiónKaled y “Nadia” caminaban por el underground, con el joven atado por el pecado que parecía una estrella de mar y guiado por el pecado que parecía duende. Frente a ellos iba “Nadia”, caminando como si nada, con las manos tras la espalda, con una sonrisa en el rostro y hasta se podía escuchar que iba tarareando una canción.
Luego de un rato, el tan singular grupo llegó hasta la calle Pie de la cuesta, donde se detuvieron.







