Mundo ficciónIniciar sesiónEn aquel pequeño espacio en la alameda central, gobernado por niebla y aquella luz espectral, era difícil saber la hora.
Sin embargo, para la creadora de ese espacio, quien se encontraba sentada en una de las bancas frente al monumento a Miguel Hidalgo, la hora en el mundo real era lo de menos. Estaba muy absorta en sus propios pensamientos como para preocuparle el tema.
—Costó trabajo… pero lo logré —dijo “Nadia”,