Mundo ficciónIniciar sesiónPese a ser sábado, el despertador de Kaled sonó fuerte esa mañana. Estiró su mano hasta alcanzar su teléfono que estaba en la mesa de noche y lo apagó.
Todavía tenía sueño, pero se obligó a salir de la cama, donde se estiró para eliminar los últimos resquicios de sueño en su cuerpo. Miró su cama y se le antojó volver a dormir, pero no podía: había mucho por hacer esa m
![El príncipe del Inframundo [#3]](https://acfs1.buenovela.com/dist/src/assets/images/book/206bdffa-default_cover.png)






