Me dolía la cabeza por pasar tanto tiempo encerrado en el despacho, pasaban los días y era incapaz de regresar a la habitación con ella, dormía en el sofá de mi despacho mirando esas imágenes sin parar, apenas la veía o le hablaba, estaba tan molesto y dolido, tampoco le respondía las llamadas a Arturo.
Insistía en verme y yo simplemente quería desaparecer, sacar a Caroline de mi vida y quedarme con mi hija y ya.
Le pedí al investigador que siguiera vigilándolos a ambos.
Tocaron a la puerta.