Me desperté al escuchar ruidos en la habitación, me senté y miré hacia los lados, la luz del baño estaba encendida, el agua caía copiosa, miré la hora, eran las cuatro de la mañana, demasiado temprano incluso para él.
Aproveché de levantarme, me eché una bata encima, pues hacía frío, me abracé mientras me recargaba en el marco de la puerta del vestidor.
Aún no procesada lo que mi vida había cambiado, vivía en una mansión con un hombre, a veces sí me creía una loca, qué tomó una decisión ilusio