Carrick vio a su novia firmar el prenupcial y los documentos que hacían la casa que habían elegido su hogar, los dos sonrieron y Carrick tomó la pluma y puso su firma en los documentos. Julianne sonrió.
—¿Sabes? —comentó Julianne. —Hubo un tiempo en el que te hubiese arrancado la ropa.
Carrick vio a su novia entre divertido y molesto.
—¿Por qué sientes que no deberías hacerlo? Arrancarme la ropa, tirarme sobre la mesa y no sé... ponerte cr