Carrick se acercó a Julianne y le abrazó. Todavía con lágrimas en los ojos y llorando. Ella le acarició la espalda y el pelo, lo acunó como si fuera un bebé.
—Yo estoy súper bien con que me dejes ser quien necesites. Voy a cuidar siempre de ti.
—¿Lo sabes?—preguntó divertida mientras le limpiaba las lágrimas.
—Te amo y quiero que me cuides todos los días aunque sea un necio, horrible y agotador. Voy