Sergio
No merezco a Isabela, no como jefa de campaña y menos como pareja, de eso soy consiente todos los días. Mi único trabajo es sonreír, estrechar manso y leer los discurso que ella le pide a alguien más que me escriba, que repita de forma correcta mis ideologías y aún así, ante la mínima oportunidad voy y la cago.
—Wow, Isa, esto es fenomenal. Muchísimas gracias.
Ella sonríe y continúa respondiendo algunas de las preguntas que le surgen al equipo, unos minutos más tarde todos vuelven a