—Filipo, ¿qué sigues haciendo aquí? —preguntó sorprendida.
—Quería asegurarme de que todo saliera bien hasta el final. —Su voz sonó suave—. Y cuando vi que todos se habían marchado, me preocupé pensando quién te llevaría a casa.
—Ah, no te preocupes por eso. Tomaré un taxi.
—Es muy tarde para que regreses sola en taxi. ¿Me permites acompañarte a casa?
—Creo que no es una buena idea. No te preocupes, iré sola.
—Está bien. No quiero insistir, pero… me quedaré aquí unos días. Me gustaría mucho vol