La semana pasó volando.
Aprovechaba que estaba en la pasantía para no comer en casa. Además, Filipo ni siquiera notaría mi ausencia, ya que tampoco tenía la costumbre de almorzar en casa.
Mi relación con Lisa mejoraba cada día.
Era maravilloso tener a alguien con quien conversar y distraerme.
Mi vida ya era bastante horrible, porque siempre giraba en torno a Filipo o a mis padres.
Ellos eran prácticamente las únicas personas que veía con frecuencia.
Mis suegros seguían viviendo en Italia y casi