Capítulo ochenta y seis.
Llego a mi oficina sigo pensando en la mejor manera, para que mi bonita y mi padre se encuentren, sé que mi chaparrita no es una mujer rencorosa, así que estoy seguro que lo perdonará.
Así que decido marcarle para invitarla a cenar, solo dos tonos y mi amor contesta.
- Hola amor, ya me extrañas - dice ella en tono burlon, y yo amo cuando lo hace.
- solo un poquito - le digo yo y ya me la imagino haciendo un puchero por lo que le he dicho.
- eres malo, creo que ya no me quieres - sonrío al e