Pronto, una deliciosa sonrisa se dibujó en el rostro de Fernando.
_ Qué? _ pregunte yo curiosa
¿_ Te das cuenta de que hace menos de venti-cuatro horas que nos conocemos?
_ Me parece mentira, pero tienes razón. Por cierto que estabas haciendo anoche en el casino!.
_ Huía, necesitaba desesperadamente estar a solas. Así que me cambie de gemelos y me escape del barco.
_ ¿Te cambiaste de gemelos?
_ Si, y tú lo notaste, ¿recuerdas? Dijiste que las perlas se estaban pelando!.
_ La verdad es que