El camino a la mansión fue en completo silencio, aunque para nada incomodo de alguna manera se respiraba cierta paz en el auto, como si sus ocupantes se encontraran en el lugar más tranquilo del mundo y muy seguramente inconscientemente así era.
- Lamento mucho que la situación se haya salido de control. – Dice Sofia rompiendo el silencio del auto, pues debe admitir su error cuando es ella la encargada de la supervisión de las filiales.
- No es tu culpa, además lo estas resolviendo