Damien
“Llaves”, murmuro mientras extiendo mi mano para recibirlas. No iba a dejar que Brax condujera después de esa puta persecución de antes. No necesitaba morir en algo tan patético como un accidente de coche.
Brax pone los ojos en blanco y me las entrega. “Nenita”, murmura con una sonrisa de suficiencia.
“¿En serio? ¿Quieres mi ayuda o no?”. Chasqueo la lengua. “¡Porque con gusto volvería con mi pareja, la que está cuidando a Dottie!”.
“Bien”, me dice con molestia en lo que gira el coche