’Dane viene en camino’, gruñe Nyx. ‘Solo quédate quieta’.
No la escucho y me quito el cinturón de seguridad, separándolo de mi piel y haciendo que mi propia sangre salpique el coche.
Me toma un momento encontrar la manija de la puerta en lo que Nyx no deja de decirme que me quede quieta. ‘Nyx ya viene. Puedo escucharlo. Dane ya viene’.
No podía oírlo. Lo único que oía era a ella y la sangre que corría entre mis oídos. Me dolía la cabeza y apenas podía ver bien, el olor a combustible me llenab