Neah
“¡Vámonos!”. Brax me toma del brazo y comienza a jalarme lejos como si fuera un mueble que estaba ralentizándolo.
“¡Suéltame!”, le digo con molestia, apartando sus dedos de mi piel. “¡Todavía tengo preguntas!”.
“Si no nos vamos ahora, voy a atravesar la cabeza de la rubita con una bala”.
‘Era solo cuestión de tiempo’, murmura Nyx.
“¿Porque no te gustó lo que decía?”, protesto mientras él me lleva al asiento del copiloto del coche y prácticamente me obliga a sentarme en el asiento.
“No