Era como si me estuvieran regañando. No podía controlar la forma en que mi cerebro intentaba automáticamente averiguar las cosas. No era mi culpa que naturalmente buscara respuestas.
“Te gustó cuando encontré mi confianza para matar”, murmuro. Tuvimos sexo en el bosque ese día
“Lo sé, pero si te pierdo por eso…”. Niega con la cabeza. “No puedo perderte ni a ti, ni a los gemelos, ¿de acuerdo?”.
Asiento con la cabeza y trato de despejar mi mente mientras él se estira de nuevo hasta alcanzar su