Capítulo 36. DECISIÓN
ANNE
Despierto por el ruido de las brasas. Siento el calor de Ayrton, su mano en mi vientre y la otra por debajo de la almohada.
Nos quedamos en la sala frente a la gran chimenea rústica. Habíamos bajado el colchón de una de las recámaras principales y todos los cobertores por haber. Nos refugiamos en nuestros cuerpos por toda la noche.
Me remuevo unos centímetros. Necesito ir al baño. Así que como puedo, he salido de su agarre sin despertarlo.
Me acerco al sillón y agarro su camisa y me la