Capítulo 22. SENTIMIENTOS
AYRTON
Dios mío, esto está delicioso o es mi hambre. Miro hacia las escaleras. ¿Por qué no baja a cenar? No ha tocado la comida. ¿Subo?
—A no, ¿Para qué me azote la puerta en la cara? No, gracias.
Sigo con los palillos, pero algo me hace sentir incómodo.
Me levanto y me dirijo a las escaleras hasta llegar a su habitación. Toco y nada. Abro la puerta susurrando su nombre, pero nada, su nueva cama está revuelta y su bata encima, camino y me acerco, la acaricio disimuladamente con mis dedos y s