Mundo ficciónIniciar sesiónLuego del almuerzo, ya no volví a la empresa, no quería mirar a mi niña, no tengo el valor de hacerlo, sin embargo, deje de pensar en eso cuando con una sola mirada Rene me confirmo que la casa, la oficina e incluso el auto están repletos de cámaras.
Decidimos no quitarlas, haciéndoles creer de ese modo que no nos dimos cuenta y que nos tenían en sus manos. Me tenían en sus manos.En mi casa no podía hacer nada, incluso






