Capítulo 8. Inalcanzable
Ahora si parecía que solo había sido un sueño, uno muy bueno, Bastián no volvió a mandar algún mensaje durante toda la semana, a veces Asher se lo topaba en el lobby, pero Bastián ni siquiera lo miraba, era como si se hubiera vuelto invisible ante sus ojos.
“Tal vez si lo soñé”.
Y todo volvió a la normalidad.
Su escritorio se llenó de trabajo y de nuevo, rara vez salía a comer algo.
—Estoy agotado— dijo Bruce abrazándose de Asher quien trataba de decidir que poner en su charola de comida. —En