Capítulo 29. El presidente del club
—Malditos idiotas— se quejaba Elías mientras llegaba a su oficina, se detuvo en seco y miró a todos los que estaban en sus cubículos observándolo con atención. —¿Acaso no tienen trabajo?—Preguntó malhumorado.
Todos se despabilaron y continuaron trabajando.
Cuando Asher llegó a su lugar de trabajo, el señor Morris se acercó a él y se aclaró la garganta. —Señor Arum, necesito que junte sus cosas y se marche en este momento, esta despedido por actos indebidos dentro de estas instalaciones.
Asher l