17. Un perfecto plan
Eran casi las cuatro de la mañana cuando abrí los ojos. A mi lado, Evan dormía plácidamente. Intentando no hacer ruido me puse de pie y fui a la cocina por algo para beber. Sin desearlo, las dudas me asaltaron. ¿Por qué Evan se había acostado conmigo? Estaba segura de que, si hubiese estado enamorado de mí, jamás se habría involucrado con Laverne.
¿Y ahora qué iba a hacer?
Cerrando los ojos, recordé sus manos sobre mi piel y el efecto que causaban sus suaves besos sobre ella. Habíamos bebido