14. Corazonadas
Salí del pub hecha una mierda, si había algo que no había soportado nunca era la incertidumbre y era, esa maldita incertidumbre, quien ahora me abrazaba y se aferraba a mí como si fuese una segunda piel, una que me daba mucha picazón y que anhelaba quitarme de encima.
Antes de volver al departamento de Ivy, pasé al supermercado para hacer algunas compras, lo que ella ganaba no alcanzaba para mucho, pero pronto me acostumbraría a comer sándwiches de todas las variedades posibles, pollo, p