Después de medio hora de sexo intenso y desenfrenado, me despido de Goldie y me dirijo a mi habitación para cambiarme la ropa. No puedo arrancarme esa sonrisa de felicidad y satisfacción que llevo dibujada en la boca. ¿Quién iba a pensar que el mejor sexo de mi vida iba a ser con una chica sin experiencia? Ilógico, ¿no?
Guardo la cartera en el bolsillo de mi pantalón y me doy la vuelta al escuchar que mi teléfono suena. Me acerco a la mesa y al cogerlo, me doy cuenta de que en la pantalla apare