Giré su cuerpo con mis manos y la recargue sobre el escritorio, metí mis manos debajo de su falda hasta llegar a sus bragas y bajarlas un poco, solo por encima de sus muslos.
- Thomas ¿Que haces? Nos van a escuchar -
- Lo lamento princesa, pero no puedo aguantar hasta la noche para poseerte -
Al verla ahí empinada, con sus nalgas resaltando no pude resistir más, bajé mi rostro hasta su intimidad y pasé mi lengua dónde no le da el sol. Ella tapó su boca con ambas manos para no dejar salir los qu