Amarre varias sábanas en el poste de mi cama y salí cuan princesa de cuento de hadas, por la ventana. Corrí por las calles de Inglaterra, hasta llegar a la casa de mi amada Betty. Toqué la puerta con desesperación.
- ¡Thomas! ¿Que haces aquí? - Preguntó mientras miraba a ambas direcciones y después me daba camino para entrar.
- Betty, vine por tí. Vámonos, debemos irnos de aquí... - Me interrumpió.
- No, Tom. Si huímos tus padres no se cansarán de buscarnos hasta separarnos para siempre -
- Per