Nerea llevó ambas manos a la nuca y se lo masajeó. Tenía el cuello tenso después de pasarse la mañana frente a su computadora. La actualización del sistema había comenzado apenas hace unos segundos porque primero había tenido que hacer una revisión de la base de datos para comprobar que no hubiera ningún problema. El error que había experimentado la compañía de Fabrizio, no habías sido nada grave; pero cuando se trataba de seguridad ningún detalle podía pasarse por alto.
—Podría darte un masaje