Punto de vista de Rosalie
Lo encontré debajo de la puerta de mi apartamento.
Llegué a casa de mi turno en el hotel poco después de las dos de la tarde; todavía llevaba el uniforme, cargaba el bolso y estaba exhausta tras cuatro horas de limpieza luego de una mañana entera de clases. Me dolían los pies y me palpitaba la espalda baja. Intentaba recordar si quedaba suficiente sopa del jueves para calentar en el almuerzo o si me tocaría cocinar algo, para lo cual no tenía ni una gota de energía.
Ca