Punto de vista de Rosalie
Las flores descansaban sobre la cómoda. Las dalias y aquella amarilla.
Habría tenido mucho que decir sobre cuáles debíamos cortar.
Clavé la vista en el techo cada vez que fue necesario para no estropearme el rímel.
A las once, el jardín ya estaba listo. Lo supe en cuanto Lucy se asomó por el umbral de la puerta con su vestido, ese que ella misma había elegido; lucía muy formal e impecable mientras sostenía la canasta de pétalos con la misma seriedad de alguien a punto