Emma se despertó con el llanto de Rose a través del monitor. Gimió y miró el reloj: las 2:47 a. m. Era la tercera vez que Rose se despertaba esa noche.
"Yo la atiendo", murmuró Ryan, ya saliendo de la cama.
"No, es mi turno. Tienes esa presentación importante mañana". Emma se incorporó, aún exhausta por el sueño interrumpido.
En la habitación del bebé, Rose tenía la cara roja de tanto llorar. Emma la levantó, revisó su pañal e intentó calmarla, pero Rose no se calmaba.
"¿Qué te pasa, pequeña?"