Sebastián no tuvo otra opción que seguir fingiendo ser un buen esposo, luego de que Katlyn dejara de llorar desconsoladamente cuando dijo que le había mentido con lo de la bancarrota, Sebastián le dijo que estaba bien, que lo resolvería, aunque no tenía idea de cómo.
-¡Te juro que voy a hacer todo para que tengamos un niño Sebi!- exclamó angustiada la rubia. Sebastián sintió en ese momento un escozor en su nuca, su vocecilla interior que le decía:
“Dile la verdad, dile que es tu culpa, que ere