El beso fue largo e intenso y Jeremy se encargó de profundizarlo y también de controlarlo y, poco a poco llevarlo a su estado más suave y delicado finalizándolo. No tenía que ser adivino, para saber que Hanna necesitaba ir despacio y él tampoco quería correr con ella, la quería disfrutar y en cada avance desesperarla un poco, llevarla al límite, bueno esperando que no fuera él quien se impacientara en el proceso.
-Me encantas Hanna Smith -dijo cerca de su boca apoyando su frente en la de Hanna,