-M*****a sea, mi día no podía ponerse peor, ¡Dios! – se quejaba Jeremy marcando rápidamente de vuelta al teléfono de Hanna, pero era inútil, al principio sus llamadas fueron desviadas y luego simplemente atendía el buzón de voz. Lo peor era que no podía irse aún, tenía que dejar toda una documentación lista para que comenzaran a tramitar el ingreso de los nuevos profesionales a la clínica, todo lo que podía hacer era enviar un mensaje por chat y que en algún momento Hanna pudiera leerlo,“Nena, h
Johy Pato
ahhhh! madre mía, ahora si va a saber lo que es un caldo de su propia medicina