Punto de vista de Valeria
Mis manos no dejaban de temblar mientras el pergamino se arrugaba ligeramente entre mis dedos, antes de que la lluvia lo arrancará con violencia a través de la ventana rota. El viento frío barría la habitación, apagando una de las velas junto a la cama.
No podía dejar de mirar el mensaje como si estuviera vivo.
«Sabemos quién eres.»
Sentí la garganta cerrada porque esas palabras no sonaban como una amenaza de lobos solitarios cualquiera. Sonaban personales, como si alg