SOBERBIA.
SOBERBIA.
Mientras tanto, Zade se encontraba en la manada de Lorenzo, su viejo amigo lo miraba preocupado mientras pensaba en una solución. La tensión era palpable en el ambiente, un aire espeso que predecía la tormenta que se avecinaba.
—¿Quieres que vaya y hable con él? —le dijo Lorenzo, intentando ofrecer una salida pacífica al conflicto.
Zade negó de inmediato, con la determinación marcada en su rostro.
—No, no hace falta. Tengo que resolver esto solo, Lorenzo. No puedo dejar que tú me ayude