ATRACCIÓN INEXPLICABLE.
ATRACCIÓN INEXPLICABLE.
Zade empujó la puerta de la taberna con un gruñido bajo, apenas perceptible. La madera vieja gimió en respuesta, como si reconociera la presencia de un depredador. Avanzó con paso seguro hacia el mostrador, donde el tabernero lo saludó con una mezcla de respeto y cautela.
―Una copa de hidromiel ― pidió, su voz era un murmullo grave que resonaba en el silencio que se había formado a su alrededor.
El tabernero asintió, vertiendo la bebida dorada en una copa con manos temblo