ATAQUE DE PÁNICO.
ATAQUE DE PÁNICO.
Erika se quedó inmóvil, el dolor y la humillación cortaban más profundo que cualquier herida física. Las palabras de Malakay resonaban en sus oídos como una sentencia, su corazón se rompía en pedazos. Lágrimas de impotencia brotaron de sus ojos, pero ella se mantuvo erguida, envuelta en la sábana que protegía su dignidad.
Tobías, con el rostro marcado por la lucha, habló listo para defenderla a pesar de su propio dolor.
―No, le hables así. ―dijo con firmeza. ―No importa lo q