TRAMPA BIEN PLANEADA.
TRAMPA BIEN PLANEADA.
Mientras tanto, en el castillo, Malakay sostenía a un Sam incontrolable, el pequeño cachorro solo lloraba y las niñeras afirmaban que quería a su madre, en este caso Erika. Malakay esperaba impaciente a uno de sus hombres.
―Alfa, no hay rastro de la Luna, buscamos en las guarderías, en todas partes y no está.
Los ojos grises de Malakay se llenaron de preocupación. Que Erika no estuviera era algo demasiado preocupante, además de que ella no se apartaría de Sam, así como así