Santiago no había podido dormir en toda la noche, su angustia era inmensa. El detective no tenía ninguna pista sobre el secuestro de Sandy, salvo que la doméstica había estado informando a su madre sobre los movimientos en la villa, convirtiéndose en la principal sospechosa de la desaparición de su esposa. El constante sonido de su teléfono lo tenía aturdido; Mina lo había estado llamando sin cesar, pero Santiago no tenía fuerzas para responder. Su mente estaba completamente enfocada en encontr