... Estuve esperando más de una semana para ver si mi abogado, se tomaba la molestia de avisarme sobre la primera reunión. Lo llamé y o sorpresa. Tengo que esperar tres meses. Tres benditos meses para que Emmett tenga tiempo de ir a la cita.
— Lo siento señora...
— Dígame qué es una broma. — Guardo silenció. - Bien, hablaré con el. Quizás yo pueda convencerlo. — Llamé si número un par de veces.
— Hola querida fénix, ¿Cómo estás?
— Muy enojada.
— ¿Hay algo que pueda hacer para quitarte el enojo?
— Firmar el divorcio sería perfecto.
— ¿Otra cosa?
— Entra en razón. Un matrimonio entre nosotros no funcionaría.
— Ni siquiera te has dado la oportunidad de conocerme.
— No quiero conocerte. Quiero alejarme de ti. Alejarme de todos los hombres de esté mundo.
— Dame una cita.
— ¿Qué?
— Si me das una cita, prometo reagendar la cita de conciliación.
— Bien. Una cita. Nada más.
— De acuerdo. Paso por ti a las tres. — Ni creas que iré bien vestida. Es más, me pondré