... El vuelo me pareció eterno. Emmett no me quitaba los ojos de encima. Por momentos veía arrepentimiento en su mirada, y por momentos veía una sonrisa alegré.
El avión estaba a unos minutos de aterrizar. Unos minutos más y podría alejarme de éste lunático.
— Juro que no te hice daño.
— No me jures nada. Yo no te creó.
- Estamos casados. Dame una oportunidad de conocerme.
Si de verdad me crees detestable te daré el divorcio. Lo haré sin poner objeciones.
— No. Yo no te daré nada.