Lidia.
Ese día nunca llegó. Y honestamente ya no lo estoy esperando. Los que una vez considere mis padres hoy están
muertos para mí.
— Lydia. — La mujer que me parió apareció frente a mi, no parece la misma de antes. Es apenas una sombra de lo que era. Está demacrada, la muerte de su hija consentida la dejo mal al parecer.
— ¿Nos conocemos?
— No finjas.
—¿Qué quieres? — Ella buscaba algo, se muy bien lo que era, sólo necesitaba escucharlo de sus labios. Quería burlarme en su cara.
— Cuida a Byr