Emmett intenta concentrarse en el trabajo. Lo logra por un instante, pero luego esa voz se escucha de nuevo. El está a punto de sufrir un ataque. Corre a cerrar la puerta con llave, pero el infeliz de Adam es más rápido y la hace entrar. Ella choca con su pecho y Emmett teme que haya escuchado los latidos de su corazón. (3)
— Au. — Se queja.
— Lo siento. ¿Estás bien? — Lidia levanta la cabeza, Emmett no puede apartar los ojos de su rostro, no podía dejar de pensar en lo hermosa que se ha puesto. Esos ojos, esa boca, esa piel, estaba volviendo loco de amor y deseó, un deseó que no debía sentir. Quería besarla. Quería morderla, quería poseerla, quería hacerle tanta cosas que se maldijo. —
¿Señorita? — Hablo tranquilo a pesar de no estarlo. ("
— Lo siento. Yo, soy Lidia. Lidia Jones. — El la siente nerviosa, pero creé qué es imposible, una mujer con esa belleza no se pondría nerviosa con el. — Vengo en representación de la pintora Aidil. — Ella mira en otra dirección. — ¿Qué ha