27. Angel.
Mi madre me miró con asombro, sin perder la compostura, me contempla y esboza una gran sonrisa.
- ¡Hija!... - Las palabras no salían de su boca. - ¡Es maravilloso! - me abrazó.
Respiré con tranquilidad, él decir a mi madre de mi estado me daba cierta tranquilidad. Me sentía segura, en paz conmigo misma.
- ¿Ahora entiendes porqué no puedo luchar por Varys?, mamá, tengo miedo que le hagan daño a mi bebé. - Le dije asustada.
- Hija... ¿Varys lo sabe?...
- No mamá, es lo mejor.
- Hija