— Nos alegra que hayan recapacitado y reconocido su error. Pero no crean que con eso basta para olvidar su ofensa. — advirtió Lotte.
— Tienen que demostrarnos su arrepentimiento y su obediencia — exigió Elizabeth sintiéndose enseñoreada.
— ¿Qué quieren de nosotras? — pregunté, tratando de mantener mi actitud sumisa.
— Para expiarse, tendrán que continuar haciendo las llamadas de la lista que te entregué Sunny.
— ¿No hay otra forma de demostrarles nuestro arrepentimiento? — preguntó Samantha con