Alexander
El bar del Lotte New York Palace era un santuario de luces tenues, paneles de caoba y el tintineo constante de hielo en vasos de cristal. Era el tipo de lugar donde los ejecutivos cerraban tratos millonarios con un whisky de malta en la mano.
Sin embargo, a las diez de la noche, el ambiente aristocrático del local se vio interrumpido por la presencia imponente del señor Don Manuel Ross.
Había bajado a la planta baja lucie