Alexander
Intentar tener una noche normal parecía una meta imposible en mi vida.
El restaurante era uno de los sitios más exclusivos de la ciudad: luces suaves, música de piano flotando en el ambiente y mesas de manteles pulcros. Había reservado la mesa más discreta del lugar para Zoe y para mí, buscando desesperadamente esa paz que su presencia siempre me regalaba. Zoe lucía espectacular con un vestido sencillo pero elegante que r